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sábado, marzo 04, 2017

218. "Queda Prohibido", el poema que Neruda nunca escribió

En Internet también podemos encontrar contenidos sin fuentes precisas y sin que se pueda identificar autores. Así le ocurrió a Alfredo Cuervo Barrero, autor de un poema mal atribuido al escritor chileno Pablo Neruda.

No sabe la fecha exacta del inicio de todo esto, pero recuerda que un año después de la publicación fue cuando comenzó a recibir correos en los cuales lo acusaban de plagio, lo insultaban; le recriminaban por haberse apropiado de una obra que no era suya.

No le sirvió enviar mensajes aclaratorios a los diversos sitios que alojaban el escrito. Google mostraba una veintena de páginas que atribuían ‘Queda Prohibido’ a Pablo Neruda; sólo en la fuente original, www.deusto.com (hoy fuera de servicio), podía encontrarse la verdadera autoría. En seis meses el apócrifo había alcanzado cientos de repeticiones.

‘Queda Prohibido’ se convertía así en una creación atribuida al poeta chileno, en pocas páginas se vinculaba con el autor real. Fue entonces cuando decidió explicar lo ocurrido. A través de su blog, Centro y Contorno, relató que fue el 22 de julio de 2001 cuando escribió el poema, una tarde que tomó determinaciones en su vida y quiso plasmarlas en un papel y al siguiente día lo publicó en la mencionada página web.

Han pasado 12 años desde la publicación de ‘Queda Prohibido’ y aproximadamente 11 desde la mala atribución que sigue siendo replicada en incontables sitios web. Para estas fechas, Alfredo Cuervo Barrero, el verdadero autor, cuenta con 33 años de edad, y sigue sin leer un solo verso de Neruda.

Poema apócrifo
Lo que se puede encontrar en Internet
Te dispones a revisar tu correo. La bandeja de entrada muestra un mensaje, es una de esas “cadenas”. Ahí miras ese escrito que enlista diversas acciones que quedan prohibidas. Llegas al final. La firma dice: Pablo Neruda. Has leído algo, o bastante, del poeta chileno: este escrito te parece extraño. Lo relees. Sigue sin serte familiar, pero lo dejas pasar.

Años después lo vuelves a ver, ahora en las imágenes virales que se comparten en las redes sociales. Otra vez con la atribución a Pablo Neruda. Ya te comienza a molestar un poco. No encuentras una referencia del libro de donde fue extraído. Buscas en la página de la Fundación Neruda. Nada. Hay un correo de contacto. Escribes, preguntas por el escrito y un día después obtienes la respuesta: “efectivamente ese poema no pertenece a Neruda”. ¡Ya lo sabías!

Transcurren más días y en las mismas redes ves que alguien comparte una imagen, otra, ahora con la firma de Mario Benedetti. Dice algo como: “no te rindas, aún estás a tiempo”. La duda está instalada. El poeta uruguayo escribió un poema llamado ‘No te salves’. Rendirse y salvarse son palabras distintas, reflexionas.

“No te rindas Mario Benedetti” es una de las sugerencias que Google arroja al escribir las tres primeras palabras y obtiene casi 100 mil resultados. También es replicado en las fanpages de Facebook. Frases Celebres, con más 80 mil likes, ha caído en el error. Marcos Redondo, administrador de esa página, publicó ‘No te rindas’ y lo atribuyó a Benedetti. Nadie le advirtió del error, pero recuerda que a mucha gente le encantó el poema.

El artículo completo en:

Kaja Negra

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217. ‘Instantes’, el poema que Borges nunca escribió


Recuerdo que había una época, previa al advenimiento de Internet, en que este poema aparecía pegado por todas partes en Buenos Aires. Pasaba de mano en mano fotocopiado junto a una caricatura de Jorge Luis Borges.

Resultaba evidente que no pertenecía a Borges, que lo escrito constituía la verdadera caricatura, por la ausencia de esos adjetivos inesperados que tanto caracterizan su escritura (“unánime noche“), y por el tono general de los versos, al que podríamos calificar de simple, ausente de segundas lecturas, como la obra poética – con todo el respeto que merece alguien capaz de parir una novela tan extraordinaria como La tregua – de Mario Benedetti. Con ese final apoteósico, lacrimoso, para tratar de cortarse las venas con el bolígrafo: “Pero ya ven, tengo 85 años… y sé que me estoy muriendo”.

Sin embargo, la gente se obstinaba en seguir creyendo que pertenecía al padre de Ficciones y El Aleph. Según María Kodama, la verdadera autora es la escritora estadounidense Nadine Stair.

Años más tarde ocurrió algo parecido, ahora sí gracias a la complicidad de Internet, con un texto atribuido a Gabriel García Márquez. Cualquiera que haya leído algún libro de Gabo – mi favorito es El amor en los tiempos del cólera -, necesitará apenas un instante para descubrir que semejante cursilería no podría haber salido nunca de la pluma del maestro colombiano.

No lo encuentro ahora en la red, pero recuerdo que hablaba de una “maleta llena de huesos”, o algo por el estilo, que hacía rechinar los oídos. Sin embargo, otra vez hubo gente que aceptó sin cuestionamientos la filiación del escrito y que le dio a reenviar tan alegre de la vida.

Curioso fenómeno, por llamarlo de alguna manera, tanto el que provocan quienes difunden estos escritos apócrifos como el de aquellos que se obstinan en aceptar su procedencia. No se me ocurre explicación alguna, pero sin duda debe ser fascinante.
INSTANTES
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.
Tal vez seleccionado y comentado por Hernán Zin…

Tomado de:

20 Minutos



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