miércoles, octubre 14, 2009

159. Herta Müller: La escritura como arma contra el olvido

159. Herta Müller: La escritura como arma contra el olvido

La Premio Nobel de Literatura vivió como miembro de una minoría alemana en Rumania una niñez plagada de miedos que relata de forma impresionante en sus obras. Pero también su última novela, "Atemschaukel", se centra en su destino personal.

Berlín.-La Premio Nobel de Literatura de este año, la germano-rumana Herta Müller, es considerada una eximia representante de la prosa lírica.

Vivió como miembro de una minoría alemana en Rumania una niñez plagada de miedos que relata de forma impresionante en sus obras. Pero también su última novela, "Atemschaukel", se centra en su destino personal.

El tema fue tabú durante años en Rumania: la deportación de decenas de miles de rumanos de origen alemán a finales y después de la Segunda Guerra Mundial a la Unión Soviética.

También la madre de Müller pasó cinco años en un campo de trabajo. Müller está nominada con este libro para el Premio Alemán del Libro, que será concedido la próxima semana.

La novela, calificada por algunos críticos de obra maestra, tiene por protagonista a Leo, un chico de 17 años que cuenta el infierno de cinco años que pasó en un campo de trabajo soviético.

Leo está acompañado por su "ángel del hambre", que lo tiene agarrado del cuello constantemente: "Quería comer despacio, porque quería disfrutar más tiempo de la sopa. Pero mi hambre estaba sentado como un perro delante del plato y se la tomaba".

El éxito de este libro reforzó la candidatura de la autora residente en Berlín, que hasta entonces figuraba poco en las quinielas de favoritos al Nobel.

La novela se basa en charlas de Müller con antiguos deportados y en especial, en los textos autobiográficos del escritor rumano Oskar Pastior, que murió inesperadamente en 2006 antes de poder recibir el Premio Georg Büchner y con el que Müller proyectaba publicar un libro.

En el epílogo, Müller admite que le costó "abandonar el nosotros y escribir sola una novela". Sin los detalles de Oskar Pastior del día a día en el campo soviético no podría haber escrito la novela, recalcó.

Müller asumió la pesada carga de elaborar en forma literaria las experiencias extremas de otros: el hambre permanente en medio del trabajo forzado, el cautiverio por pertenecer a una minoría étnica.

La escritora, de 57 años, pudo con ello merced a su maestría de lenguaje. Nació en 1953, tres años después de que su madre volviera del campo de trabajo.

Su lenguaje desarrolla una fuerza casi lírica cuando cuenta, por ejemplo, de forma sobria y detallada, el horror de cargar sacos de cementos. O cuando Leo describe cómo el abogado Paul Gast le roba sistemáticamente la ración de comida a su mujer hasta que ésta se muere de hambre.

"Hay palabras que hacen conmigo lo que quieren", escribe Leo y relata cómo poco a poco va perdiendo la nostalgia y el sentido de ella. La pérdida de la individualidad y la humanidad no es lapidaria, sino siempre sobria, con gran claridad de palabras y profundo sentimiento.

Incluso cuando todas las diferencias entre los hombres y las mujeres desparecen porque hay un solo tema: "Mi relación con el mundo es la comida".

Müller no contaba con el tremendo éxito que cosecharía este libro. "Veinte años de la caída del Muro y yo vengo a escribir una historia de deportación", dijo a dpa un día antes de ser premiada.

La obra de Müller ha sido traducida a más de veinte idiomas. La mujer que nunca quiso ser escritora se granjeó el reconocimiento a nivel internacional con obras como "La piel del zorro" y "La bestia del corazón".

En sus libros habla de sus experiencias con la dictadura y su sentimiento de "extraña" en la propia tierra. Esta descendiente de suabios instalados en la región de la Transilvania nunca pudo sentir a Rumania como su patria.

Escribe contra el olvido, contra los recuerdos oscuros y dolorosos del sistema totalitario del comunista Nicolás Ceausescu, del que huyó en 1987 para instalarse con su entonces marido Richard Wagner en Berlín.

Herta Müller nació el 17 de agosto de 1953 en Nitzkydorf, en el distrito de Timisoara, en la antigua región de habla germana de Transilvania, en Rumania.

Durante años estuvo desempleada porque se negó a colaborar con la policía secreta rumana, la temida Securitate. Después de que le fuese censurado el primer libro y fuera interrogada y registrada su casa se decidió a abandonar el país para residir en Berlín occidental.

En el oeste europeo fue publicado en 1984 su libro de relatos "Tierras Bajas" y fue celebrada como descubrimiento literario. Se hizo famosa por su mezcla de imágenes líricas, escenas surrealistas y sus enunciaciones lacónicas.

Müller ha recibido numerosos premios, entre ellos, el Ricarda Huch de la ciudad de Darmstadt, el Premio Europeo de Literatura Aristeon, el Premio Franz Kafka y el Premio Joseph Breitbach, con 120.000 euros (177.000 dólares), el galardón mejor dotado para escritores alemanes. Desde 1995 es miembro de la Academia Alemana de Lengua y Literatura.

Fuente:

Milenio.com

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