viernes, septiembre 08, 2006

29. La lectura en Latinoamérica. La misión de los periódicos.

29. La lectura en Latinoamérica. La misión de los periódicos.

Prof. Sandra Della Giustina

Jornadas de educación en América Latina: compartiendo ideas
29 de septiembre a 1 de octubre
Río de Janeiro, Brasil
14:30 a 16:00

Reflexiones sobre La lectura en Latinoamérica y la misión de los periódicos en cuanto a: la representación de la problemática educativa. Los nuevos desafíos para los programas Prensa-Escuela, y las estrategias para atraer a los jóvenes a la lectura desde sus propios espacios de encuentro con los textos.
LA MISION DE REPRESENTAR LA PROBLEMÁTICA DE LA LECTURA
Ustedes saben, que en el ámbito periodístico estamos muy acostumbrados a las olas informativas. Generalmente se instala un tema en la sociedad y todos los medios hablan de él, hasta que ocurre lo mismo que con cualquier alarma que suena por un buen rato, el oído se acostumbra y deja de escucharse. Y el tema deja de ser noticia.
El problema de la lectura en Latinoamérica, forma parte de la agenda periodística en el contexto de la problemática educativa. Por lo general es un tema de los que aparecen y desaparecen en los medios en forma cíclica.
De pronto un programa de TV o un periódico instala una mirada sobre la escuela y entrevista aquel alumno indigente. Con un plano ascendente desde unas zapatillas rotas, va subiendo por los pantalones que no alcanzan a cubrirle los tobillos, hacia sus manos curtidas, hasta hacer foco en una mirada triste y perdida que refuerza el título catástrofe. “En América Latina y el Caribe 41 millones de personas no saben leer ni escribir “.
Claro que es un tema conmovedor, para primera página. Ese testimonial puede lograr que la sociedad se pregunte ¿qué pasa con las políticas educativas y los gobiernos que no aumentan los presupuestos de educación? Y puede aportar datos como por ejemplo, que en la provincia de Buenos Aires, por traer un ejemplo de mi país, las escuelas disponen tan solo 0.16 centavos de dólar por día, para que en los comedores escolares cocinen almuerzo y merienda para cada niño como el de la foto. Y que hay maestros que deben elegir a los más hambrientos porque no alcanza la comida para todos.
Y qué en zonas andinas de nuestro continente hay niños que nunca vieron televisión, ni hablaron por teléfono, ni saben lo que es Internet.
Y casi seguro que los maestros de Latinoamérica, lograrán luego de estos artículos sus 15 días de fama. No más que eso. Porque, siendo muy optimistas, quince días dura por lo general la ola de interés de los temas noticiosos, contando los remezones que pueden tener en la prensa del interior de cada uno de nuestros países. Y siempre que haya sido un tema que parte de una tragedia. Después las escuelas se cierran para la percepción del lector y el problema se olvida, pero no se resuelve.
Cuando tiempo después algún medio lo retome, es posible que aquel niño entrevistado en un aula de San Pablo, Buenos Aires o Lima, que ni la escuela pública, ni el interés de la prensa pudo contener en las aulas, tenga ahora 15 o 16 años y deambule por las calles de nuestras ciudades, pidiendo, limpiando parabrisas, haciendo malabares por unas pocas monedas o aspirando pegamento en alguna estación de subterráneos.
Es probable que ese niño vuelva a ser noticia y a conmover a la opinión pública, ya no como victima de un sistema educativo que lo excluye, sino como victimario, desde la página de policiales.
Desde el tema que nos preocupa, para este niño, tanto los tiempos de la escuela, como los de la prensa no tienen ningún significado.
El necesitaba de la escuela soluciones concretas. Respuestas políticas inmediatas que aseguren los mejores maestros en los lugares de mayor riesgo social. Necesitaba que la escuela estuviera en condiciones, como para ofrecerle lo que tal vez su familia no puede darle: un espacio con libros, diarios y revistas de colores que fuera tan confortable como una cocina con aroma a pastel recién horneado. Un presente digno de ser vivido, para que no trate de huir cuando la maestra le habla de la importancia que tiene para su futuro leer y escribir.
Ese niño no pudo entender de qué le hablaban, sencillamente porque no puede imaginar el futuro quien se siente excluido del presente.
Y la prensa pudo haberlo ayudado mucho más. Porque ese niño necesitaba que los periódicos persistieran en su empeño de echar piedritas en los zapatos de los responsables, para que a fuerza de sucesivas “incomodidades” periodísticas entiendan que en temas educativos se está hablando de “alerta roja” continental y que la hora de los diagnósticos ya pasó.
Por eso creo que en cuanto a la representación que hace la prensa sobre temas educativos y en especial vinculados con la lectura y la escritura, debe trascender la compasión del lector. La sensibilidad moral como única estrategia no es suficiente para hacer que la educación sea prioritaria
El enfoque compasivo, si bien es efectivo para instalar el tema en la sociedad, no resulta suficiente para reclamar acciones políticas, a menos que se sustente en verdaderas campañas de prensa a favor de la educación y en especial de la lectura.
Si bien la prensa no tiene por misión hacerse cargo de la alfabetización de los niños. Ya bastantes tareas extras les han tocado en suerte a los periodistas, por lo menos en Latinoamérica. Se trata de entender que la Educación y en especial la lectoescritura es un tema que tiene que ver con la razón de existir del periodismo todo, porque al hablar de lectura también debemos convalidar otros códigos y lenguajes, igual que las lecturas de los objetos y las diferentes expresiones culturales, las tradiciones orales, las distintas lenguas y las nuevas textualidades propias de las tecnologías digitales.
Es preciso recordar que la historia de los periódicos, tal cual los conocemos hoy, avanzó al ritmo de los programas de alfabetización popular. Sin lectores no tienen sentido los periódicos. Por eso la problemática de la Lectoescritura debe tener un espacio de privilegio en las páginas de los periódicos. Un espacio permanente entre las noticias “calientes”, para el tratamiento de las problemáticas educativas como la desigualdad de oportunidades, la repitencia, la marginalidad y las políticas educativas, trascendiendo el tratamiento cíclico de la agenda tradicional.
LA MISION DE LOS PERIODICOS DE ESTIMULAR LA LECTURA
Los periódicos tienen una importante misión en cuanto a estimular la lectura, que se refleja en la calidad y variedad de propuestas de los programas de Prensa Escuela, que desde hace casi 2 décadas vienen desarrollándose e distintos países de la región.
Si bien no avanzaré en el detalle de proyectos (el programa de estas jornadas indica que hay muy buenas experiencias para compartir) me interesa destacar dos nuevas misiones fundamentales para la evolución de estos programas y del periódico mismo.
PRIMERA NUEVA MISION: INSTALAR AL LECTOR JOVEN EN LA SALA DE REDACCION
Me refiero a la necesidad de que, además de pensar en resolver la urgencia educativa de las escuelas, comencemos a plantear los programas de modo tal que sirvan para conocer las preferencias de los jóvenes que se acercan por primera vez a sus páginas.
Y este punto es sumamente importante porque muchos editores y periodistas todavía hoy, no saben qué piensan los jóvenes a cerca de sus periódicos. Y como creen que a los jóvenes no les interesa la actualidad, rara vez piensan en ellos cuando escriben sus noticias. Y si piensan generalmente es como victima, victimario, trasgresor, consumidor o alumno, pero nunca lector de periódicos.
Por eso el programa Prensa Escuela puede contribuir y mucho para que los periodistas entiendan que deben abrir sus noticias a los jóvenes.
Los coordinadores de programa junto a los docentes deberían estar mucho más cerca de la sala de redacción, para que los nuevos lectores encuentren que la información de las ediciones generales de los periódicos está dirigida también a ellos.
SEGUNDA NUEVA MISION: APROVECHAR LAS EDICIONES DIGITALES PARA ATRAER A LOS JOVENES A LA LECTURA.
La segunda nueva misión tiene que ver con la necesidad de que los programas Prensa – Escuela incorporen en sus proyectos de lectura, los recursos de las ediciones electrónicas de los periódicos. (Chat, foros de debate, club de lectores, weblogs) Ya que dichas ediciones electrónicas están cerca del alcance de los jóvenes, pueden contribuir en gran medida a acortar la brecha que existe entre los lectores tradicionales y los cyberlectores. Nos encontramos ante el desafío de los soportes digitales y una gran paradoja en cuanto a los nuevos lectores. Muchos de ellos manifiestan grandes dificultades en cuanto a la lectura tradicional pero gran manejo de las nuevas textualidades digitales. Entonces cabe preguntarnos hoy ¿a que lector vamos a formar?
EL PERIODICO ENTRE LOS MUNDOS CONECTADOS Y LOS MUNDOS “UNPLUGGED”
Desde un presente signado por las relaciones globales y las nuevas textualidades digitales, a los datos estadísticos que indican que del total de la población mundial 850 millones de personas no saben leer ni escribir, de los cuales 41 están en América Latina y el Caribe. Se suma el valor agregado que implica la brecha cultural entre los “mundos” conectados y los “mundos” unplugged.
Y digo mundos y no sectores, porque la incapacidad o imposibilidad de leer, interpretar y comunicarse por medios de soportes digitales, provoca las mismas sensación de aislamiento y vulnerabilidad de aquellos astronautas de ficción de la serie Perdidos en el Espacio.
Y aquí deseo compartir con ustedes dos historias paralelas que pueden servirnos para entender la brecha que existe entre estos dos mundos.
Zulema es desde hace 25 años, maestra de Lengua y bibliotecaria de una escuela pública argentina. Detrás de sus espaldas descansan más de 500 libros y muchísimos diarios que asegura haber leído en su gran mayoría. Y se nota. Al hablar, ella transmite cierta sensación placentera, casi de necesidad y urgencia, cuando cruza una cita del diario de ayer en medio de la conversación.
En el turno tarde Zulema ejerce como profesora de Lengua en séptimo año de EGB., y aun no logra que sus alumnos se interesen por algún texto, por eso siempre termina su clase con la frase de rigor “lo leen para lunes sin falta. Voy a tomar prueba”.
-Y que querés, no hay forma de que estos chicos lean–trata de justificarse Zulema cuando ve mi cara de asombro al escuchar que exigía “de deber”, la lectura de un artículo del diario La Nación que trata sobre Julio Cortazar.
“Intenté todos los métodos. Por las buenas no leen, así que tengo que exigirlo de deber, no me queda otra. Es que se pasan horas y horas en los jueguitos y no leen nada, es puro ruidito y Mouse, pero nada. “Yo no sé, pero esto va de mal en peor, los chicos no saben leer- insiste Zulema - no les importa nada y la computadora los controla”.
Las encuestas parecen darle la razón a Zulema. Según datos oficiales el 44% de los alumnos argentinos de 15 años no pueden comprender textos simples. La docente no duda de que la culpa es de la computadora o como dice ella de “los jueguitos”. Esto lo afirma marcando algunas silabas, como para que nos quede clara su certeza, mientras vamos nuevamente rumbo a la biblioteca, para ver un par de libros que me quiere mostrar.
Cuando llegamos a la sala de lectura, distingo debajo de una funda blanca, una PC en la que no había reparado antes. ¿Por qué no la usan? –le pregunté a Zulema.
“La que sabe usarla viene los viernes. Tengo cargado todo el Thesaurus, aclara con cierto orgullo, pero como no sabemos ni prenderla, me hice hacer una copia en papel para poder buscar, porque el fichero de papel está muy desactualizado”.
Y como hacen con los libros nuevos-insisto. -Bueno tengo una lista aparte, pero no hay tiempo de cargarla a la computadora, porque, te repito, la que la maneja viene los viernes y está sobrecargada de trabajo”
Cuando le pregunto por qué no aprende a usarla, la respuesta resulta contundente. “No, esas cosas nuevas no son para mí. No se, me parece que voy a apretar un botón y voy a hacer algo irreparable. Y además me da cosa, soy una mujer grande eso es para jóvenes”.

Unos forasteros luminosos capturan al Dr. Smith y pretenden remplazar la "fuerza vital" de su cerebro y trasferirla a la computadora de los extraños. Sin embargo Smith negocia con ellos y promete a cambio el cerebro de Will. - Perdidos en el Espacio – Capitulo 8.

La situación de Braian no tiene retorno, se lleva Lengua a marzo. Dice que no le importa mucho, que va a leer todo junto en las vacaciones. Mientras intento que cuente su historia no saca la vista de la pantalla. Estamos en un cyber de una galería céntrica. Al pie del monitor puedo ver 5 programas abiertos. Reconozco los logos de Word, Explorer, MSN y dos mas que supongo son juegos.
Habla solo si le pregunto y casi siempre responde con monosílabos. Usa su cabeza para contestar por si o por no y cada tanto sonríe para acentuar la respuesta y dice “cool”.
Está jugando un juego en red, del que participan sus compañeros ocasionales del cyber. ¿Lo conoces?-le pregunto señalando al pibe de gorra que está a su lado. No, me dice, sin perder la atención en el juego. –No se quienes son, sólo jugamos. En el mismo momento el icono de MSN se vuelve amarillo y suena la señal de mensaje. Abre y 10 emoticons de corazones aparece en la ventana de Chat. El responde con un ramo de flores y una señal de sonrisa. El juego sigue.
Registrar sus movimientos no es tarea fácil. Realiza más de diez operaciones a la vez. Se da el lujo de ver quien entra y sale del cyber y saludar golpeando su mano derecha contra la palma de los que “son del palo”.
Cuando le pregunto si hace otras cosas además de jugar, inmediatamente abre Explorer y escribe una dirección en el navegador. –Esto lo estamos armando con dos chabones que están en Alemania –lo dice con naturalidad, como si se tratara de la calle Alemania. Es una página de juegos y música en un sitio gratuito. Muy dark y mucho Heavy Metal. La misma estética de los tatoo que tiene grabados en su hombro izquierdo.
Braian de pronto comienza a hablar sobre Metállica, con un entusiasmo especial. Es la primera vez que me mira a los ojos. Me doy cuenta que conoce su discografía, los Tours de la banda. Y cuando le digo resignada que no conozco ninguna tema, con aire paternal me pasa los auriculares bincha, abre un link desde la misma página y comienza a sonar en MP3 uno de sus temas preferidos. Me dice que se llama Triste pero Cierto.
Braian parece todopoderoso. Un piloto de tormenta con muchas horas de vuelo que es capaz de interactuar, seleccionar, oír, hablar, escribir, reír, mirar y hasta comer un alfajor triple de chocolate, casi al mismo tiempo.
Me voy del cyber con más preguntas que respuestas. ¿Cómo es posible que Braian un experto en mundos de ficción, hábil navegante y pirata confeso, buscador de tesoros prohibidos, sensible a la música y abierto a todas las culturas, no pueda alcanzar los objetivos del área de lengua? ¿En que galaxia podrán encontrarse Zulema y su alumno? ¿Habrá alguna manera de acercar esos mundos aparentemente perdidos? ¿Cuál de los dos está más cerca de encontrar el camino de regreso o el punto de partida?
¿A que llamamos en la escuela LEER Y ESCRIBIR?
Los Robinson se encuentran incapaces de entender el idioma
Electrónico de una familia espacial visitante (los taurones).
El Cielo se está cayendo – Capitulo 10 / Perdidos en el Espacio.
“En las aulas escolares están ahora los ciudadanos del siglo XXI ¿Los estamos preparando para la alfabetización del próximo siglo o siguen priorizando la copia como lo hacían los monjes medievales?”, así planteaba la investigadora Emilia Ferreiro su preocupación por los cambios que tecnología mediante se avizoraban inminentes para 1997.
Por aquellos años, ya era evidente para los docentes una paradoja que cada vez resultaría más difícil de resolver. Alumnos con escasas competencias lectoras, bajo rendimiento escolar y sin hábito sostenido de lectura de textos en papel, comenzaban a desarrollar otro tipo de competencias que aun no lograban definir con exactitud. Los pibes manifestaban gran ductilidad y manejo de los nuevos lenguajes digitales.
Ante esta paradoja Ferreiro recuerda que la historia del alfabeto no es lo mismo que la historia de los objetos portadores de escrituras y de sus significaciones sociales (monumentos públicos, tabletas de arcilla cocida, rollos de papiro o pergamino, códices, libros etc.) Y que la disociación de funciones que hoy día nos parece solidario fue la norma durante los siglos pasados. (4)
Leer y escribir no eran procesos asociados como los concebimos hoy. Los escribas no eran lectores autorizados. El lector era un intérprete, en el mismo sentido en que ahora concebimos al intérprete de una partitura musical. Y encarnaba el poder del soberano. La escritura y la lectura representaban la ostentación del poder real o divino, frente a un pueblo en su mayoría analfabeto.
Las nuevas tecnologías plantean una disociación entre las competencias lectoras. Los nuevos lectores acceden a infinita cantidad de mosaicos informativos de distinta índole que escapan del control de los centros tradicionales de información.
Los diarios, la radio, las revistas, la televisión y la Web han ampliado sus ámbitos de difusión de información hasta alcanzar límites nunca imaginados.
Sin embargo información y conocimiento no son la misma cosa. La información es un conocimiento parcial y temporalmente acotado, que podemos desechar cuando aparece otra más relevante. Para que esa información se transforme en un conocimiento adquirido es necesario crear sistemas de relaciones que hagan inteligibles los fenómenos a los que se refiere. (5)
El acceso a la información muchas veces se confunde con el acceso al conocimiento. Y algunos docentes, analfabetos en los nuevos lenguajes digitales, subestiman o desconocen directamente las competencias que necesitan para surcar el espacio virtual, e ir al encuentro de sus alumnos. Estos docentes no pueden entender Internet. Y mucho menos dimensionar que, para tener acceso a la información en la Web, es necesario ser competentes lectores, Capaces de tomar decisiones, enfrentarse a distintas opciones y mantener el rumbo como para no perderse en el espacio virtual. (Ferreiro 2002).
Como explica Jay Bolter en su libro Writing Space, la lectura de un texto electrónico implica competencias muy diferentes a las que se ponen en juego al leer un texto en papel. Porque a diferencia de lo que ocurre con el libro impreso y la lectura tradicional, el texto electrónico hace pensar en su propia referencia y explícita las relaciones entre lo que el escritor construye y lo que el lector lee.
El computador es un mundo autónomo en el que se da el proceso entero de semiosis en el espacio de la escritura electrónica de la máquina. Este espacio electrónico es diferente en relación con otros medios de comunicación, en la medida en que sus estructuras textuales son cinéticas, es decir se pueden alterar o reagrupar sus elementos detrás de la pantalla cuando nosotros estamos adelante.
El espacio electrónico reproduce dentro de la estructura textual lo que en el caso del libro tiene lugar en nuestra mente. (6) Por lo tanto y más allá del contenido, del lenguaje, de la profundidad de las ideas, el solo hecho de acceder, encontrar e interactuar con un texto digital, es como si cuando leemos un libro en papel, accediéramos a todo el proceso cerebral de interpretación, selección y almacenamiento de la información leída y que a su vez pudiéramos participar en ese proceso de manera activa mientras vamos leyendo.
Estos aspectos aparentemente tan técnicos, resultan indispensables para entender que seria mucho más sencillo estimular la lectura entre los jóvenes si partimos desde los espacios virtuales a los que está acostumbrado y domina.
Leer diarios en papel y electrónicos no implica los mismos procesos, ni el mismo “folklore” de lectura. Y dado que nuestro objetivo es promover hábitos de lectura más allá del soporte podemos llegar a los diarios electrónicos a partir del diario en papel o partir del diario electrónico hacia las páginas del diario en papel. Lo importante aquí, es la misión de transmitir el gusto por leer periódicos más allá de los soportes.
La lectura de diarios y las prácticas docentes
Los programas Prensa Escuela desde hace muchos años, aun desde antes de las reformas educativas, que se han realizado en muchos países de América Latina, venimos desarrollando gran cantidad de propuestas pedagógicas y didácticas para estimular la lectura del periódico.
Sin embargo como sostiene Francisco Albarelo, en su artículo La Escuela y los Medios en Internet (Educared 2004) esas aproximaciones generalmente tienen que ver con el aspecto técnico del medio como "estructura", "contenido" o "mensaje".
Sin embargo aún falta sistematizar las nuevas formas de relaciones interpersonales, los intercambios culturales a distancias, el aprovechamiento de los hipervínculos, el acceso a información gratuita, los weblog y foros de debate que proponen los periódicos digitales y que facilitarán el ejercicio permanente de selección y elección. En síntesis la edición electrónica del periódico puede representar el atajo ideal para salvar la brecha generacional entre las formas de leer de los adultos y las formas de interactuar con los textos a las que los jóvenes están habituados.
Tres son las instancias donde deberíamos centrar la atención en la escuela a la hora de incorporar las textualidades digitales.
Cambios de actitud con respecto a las nuevas tecnologías, cambio en las estrategias de llegada a los alumnos e intercambio de roles en el proceso de enseñanza-aprendizaje, donde quepa la exploración, el error y donde podamos desarrollar, por que no, habilidades de olvido, como para no perdernos en el fárrago de información.
En cuanto al rol del docente, este debe darle espacio a los nuevos saberes y esto implica aprender a compartir el poder con sus alumnos. Porque sea maestro, alumno, adulto, joven o niño, quien ha adquirido un conocimiento tiene el poder y justamente la única forma de aprender a ejercerlo es a partir de la socialización de lo aprendido.
Este aspecto resulta clave para que los jóvenes encuentren en la escuela un espacio donde los aprendizajes que tienen lugar fuera de ella, resulten útiles, tanto a sus pares como a sus maestros. Y a su vez, encontrar en la escuela saberes que fortalezcan su estructura de conocimiento.
En cuanto al cambio de estrategias. Necesitamos partir de los intereses de los alumnos. Todos tenemos un temario y unos lineamientos curriculares que van marcando el pulso de nuestra clase.
Sabemos que toda planificación debe partir de un diagnostico, pero muchas veces estos no sirven más que para cumplir unos protocolos que exige el ministerio. Sin embargo lo que importa se resume en unas pocas preguntas básicas. ¿Qué intereses tiene ese joven/niño que esta en el aula mirándonos con cierta sospecha? ¿Cómo llegar de Metallica a Cortazar? ¿Desde los juegos olímpicos hasta los mitos griegos?
Encontrar la respuesta a estas preguntas es la clave para comenzar a construir esa manta de pequeños fragmentos de información que por la vía del análisis y la confrontación conducen hacia nuevos aprendizajes significativos tanto para los alumnos como para el maestro.
CONSIDERACIONES FINALES
Por ultimo…
Cuando en la escuela se habla de usar los medios de comunicación y en especial las tecnologías digitales, generalmente surgen planteos y justificaciones de tipo económico tanto como en los periódicos cuando se habla de incorporar a los nuevos lectores.
Que las escuelas no disponen de computadoras, que los sueldos no alcanzan para capacitarse, que los tiempos de clase no son suficientes y que muchos niños van a la escuela a comer. Todas estas cuestiones, son ciertas. Como lo son los argumentos de algunos periodistas cuando dicen que “el diario está para informar” y que no es su tarea dar clase a los lectores.
Pero ninguno de estas afirmaciones representan argumentos para eludir el cambio de estrategias para evitar que el desgano, la indiferencia y el descreimiento de los jóvenes en tanto alumnos y futuros lectores de periódicos
.
Abrir a los jóvenes las páginas de los periódicos en papel y sus versiones digitales, no tiene que ver con los recursos materiales exclusivamente, sino con una nueva forma de pensar en ellos.
Mas que por disponer de soportes textuales, deberíamos preocuparnos por prestar atención al mundo de los jóvenes.
Salir a explorar su espacio, conocer sus códigos y animarnos a interactuar desde sus propios lugares de pertenencia. Este, creo, es el gran desafió tanto para los periódicos como para los docentes, convencidos de que la educación es el tema prioritario para Latinoamérica.
Quiero finalizar con un poema de Emily Dickinson, que me parece resume ese espíritu latinoamericano, tan entrenado para transitar entre la escasez y la urgencia…
Para hacer una pradera
se necesitan
un trébol
una abeja
y un sueño.
Si nos falta la abeja
alcanzará con el sueño.
. Emily Dickinson
Gracias a todos y Buenos Días
Prof. Sandra Della Giustina
Bahía Blanca, Argentina
Email. sandradg@speedy.com.ar
Primavera 2004
Bibliografía
Declaración Mundial sobre Educación para Todos, Jomtien, Tailandia, 1990.
Plan Iberoamericano de lectura, documento CERLAC, 2003
Jay David Bolter, Writing Space: the computer the history of literacy
Emilia Ferreiro, La revolución informativa y los procesos de lectura y escritura. 1996.
Emilia Ferreiro, Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y la alfabetización escolar, Zaragoza, Mayo 2002.
Jesús Martín Barbero, Saberes Hoy: diseminación, competencias y transversalidades. Revista Iberoamericana de Educación, 2003.
Francisco Albarelo, Periodismo en Internet, Educared, 2004

Tomado de:
www.institutodeprensa.com/ponencias/edu1/sandra/lectura.doc -

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