viernes, septiembre 08, 2006

30. Roger Chartier: retos y consecuencias del texto electrónico

30. Roger Chartier: retos y consecuencias del texto electrónico

Madrid. Rosaura Calleja


Roger Chartier abordó los cambios que ha experimentado la lectura con la generalización de las nuevas tecnologías, durante su intervención en el ciclo "La educación que queremos", organizado por la Fundación Santillana.La incidencia de las nuevas tecnologías en la práctica de la lectura constituyó el eje de la conferencia que Roger Chartier impartió, dentro del ciclo "La educación que queremos" que desarrolla la Fundación Santillana. Para el director de estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París en la Red se ha multiplicado una oferta que desborda a los lectores y plantea desafíos e interrogantes.En este sentido manifestó que el ordenador es el único aparato que ofrece al lector las diversas clases de textos, tradicionalmente distribuidas entre objetos distintos. "Todos los textos son leídos en un mismo soporte, la pantalla del ordenador y en las mismas formas, las que decide el lector. La lectura frente a la pantalla es generalmente una lectura discontinua, que busca a partir de palabras claves o rúbricas temáticas el fragmento textual del cual quiere apoderarse (un artículo en un periódico, un capítulo en un libro, una información en un web site)" puntualizó.

Mundo digital

Según este intelectual francés, "en el mundo digital todas las entidades textuales son como bancos de datos que procuran fragmentos, cuya lectura no supone de ninguna manera la comprensión o percepción de las obras en su identidad singular".
En cuanto al orden de los discursos, Chartier precisó que el mundo electrónico provoca una triple ruptura: propone una nueva técnica de difusión de la escritura, incita a una nueva relación con los textos e impone a éstos una nueva forma de inscripción. La originalidad y la importancia de la revolución digital estriba en que obliga al lector contemporáneo a abandonar todas las herencias, ya que el mundo electrónico no utiliza la imprenta, ignora el "libro unitario" y está ajeno a la materialidad del codex.
Por otra parte, aludió a otra de las mutaciones ligadas al mundo electrónico, que denominó el orden de las prioridades, en el sentido jurídico -el que fundamenta la propiedad literaria y el copyright- como en un sentido textual -el que define las características o propiedades de los textos-.

Texto electrónico

Este escritor especificó que "el texto electrónico es un texto móvil, maleable y abierto, donde el lector puede intervenir en su contenido y no solamente en los espacios dejados en blanco por la composición tipográfica". En este proceso se borra la asignación de los textos al nombre de su autor ya que están constantemente modificados por una escritura colectiva, múltiple, polifónica que da realidad al sueño de Foucault en cuanto a la desaparición deseable de la apropiación individual de los discursos, lo que llamaba la "función autor".Roger Chartier sugiere abrir una reflexión sobre los dispositivos que permitirán delimitar, designar e identificar textos estables, dotados de una identidad perpetuada y percibible, en el mundo móvil de la textualidad digital. En su opinión, "esta reorganización es una condición para que puedan protegerse los derechos económicos y morales de los autores y la remuneración o el provecho de la edición electrónica".

Formas de publicación

Para este intelectual, la transformación del mundo electrónico distinguirá dos formas de publicación: la que ofrezca textos abiertos, maleables, gratuitos y la que resultará de un trabajo editorial que necesariamente fijará y cerrará los textos publicados para el mercado. Paralelamente a ello, se plantea dos tipos de aparatos: el ordenador tradicional para la primera y el e-book, que no permite el traslado, la copia o la modificación de los textos para la segunda.En su intervención, hizo referencia a la batalla entablada entre los investigadores, que reclaman el acceso libre y gratuito a los artículos y revistas científicos, que imponen precios de suscripción enormes, hasta 10,000 o 12,000 dólares por año y que multiplican los dispositivos capaces de impedir la redistribución electrónica de los artículos.

Conservar los originales

Chartier se muestra partidario de que como lectores debemos exigir que las operaciones de digitalización no ocasionen la desaparición de los objetos originales y que siempre se mantenga la posibilidad de acceso a los textos tal como fueron impresos y leídos en su tiempo.Asimismo, se cuestiona cómo esta nueva modalidad de lectura transforma la relación de los lectores con lo escrito y recordó que la lectura del rollo de la Antigüedad era una lectura continua, que movilizaba el cuerpo entero, que no permitía al lector escribir mientras leía; que el codex, manuscrito o impreso, permitió hojear el libro y favoreció una lectura fragmentada, pero que siempre percibía la totalidad de la obra.Según sus propias palabras, "para la lectura del texto electrónico debe considerarse que la pantalla no es una página, sino un espacio de tres dimensiones, que tiene profundidad y en el que los textos brotan sucesivamente desde el fondo de la pantalla para alcanzar la superficie iluminada. Por ello, en el espacio digital, es el texto mismo, y no su soporte, el que está plegado.Para finalizar su intervención, Chartier explicó que la lectura del texto electrónico debe pensarse como desplegando el texto electrónico o una textualidad blanda, móvil e infinita. Semejante lectura dosifica el texto, sin atenerse al contenido de una página y puede componer en la pantalla ajustes textuales singulares y efímeros. Y puso como ejemplo la navegación por la red, que es una lectura discontinua, segmentada, fragmentada.

TOMADO DE "COMUNIDAD ESCOLAR"

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